lunes, 22 de enero de 2018

El sin techo de CCH-N


El sin techo de CCH-N


Hace unos años, cerca de CCH- Naucalpan, entre las bardas de la secundaria que esta ubicada abajo de la mencionada escuela, llegó un indigente. De la nada apareció y estaba sentado en el piso, en medio de las multitudes de las horas pico, pidiendo dinero con un bote.
Entre tanta gente que pasa ahí, por ser un lugar de escuelas,es muy concurrido y es normal ver a gente que llega y se va, asi, sin tanto rollo. Pero en este caso esta persona sin techo decidió quedarse ahí, a pedir dinero o a lo que fuera.
De pronto los desechos de comida que le regalaba la gente, se fue acumulando mas y mas, hasta que se formó un cerro de desechos orgánicos mezclado con vasos, envases de refresco, comida chatarra, tortas mordisqueadas, etc
Cuando y pasaba por ahí en la mañana esta persona ya estaba con su bote. Haciéndolo sonar de la forma peculiar en la que ellos piden dinero. Desde las siete de la mañana, hora de entrada de alumnos de la prepa y de la secundaria, esta señor sin techo, ya estaba dispuesto a sobrevivir un dia mas con lo que la gente pudiera obsequiar.
Algun dia me percaté,(pues es una zona en la que diario me conducen mis obligaciones) de que este señor ya tenia un colchon; obsequiado por una amable persona, por supuesto, y se veía mas  y mas relajado, hasta contento diría yo.
Pues bien, pasaron los días y el señor de plano y estaba instalado en ese lugar de paso de mucha gente en las hora pico, pero solitario en sus atardeceres, rota la soledad en las noches, con la salida de los alumno del turno vespertino, para otra vez ser un lugar solitario en la noches. Casi desértico.
A veces se acumulaba la basura de lo que la gente de lo que la gente le regalaba para comer, y se hacia un basurero con su respectiva peste junto a él, a dos paso de donde se encontraba. Y otras veces volvía a estar limpia la zona, ignoro quien limpiaba aquello. Pero sé que eran las buena acciones que tiene la gente con respecto a sus semejantes en apuros, eso ni dudarlo.
Para reafirmar lo anterior, esta persona sin hogar, al paso del tiempo, digamos unas semanas, ya estaba instalado en una especie de carpa, como un casa de campaña. de esas que son para salir al campo, muy bonita por cierto, que alguien, un alma caritativa de las que rondan mucho, le donó de corazon, a esta persona que no tenía nada material y que vivía de la caridad de la gente.
Yo algunas veces llegue a pensar mal de él, pues estaba sentado en el suelo, y cuando pasaban las alumnas de la secundaria con sus faldas, creí que el disfrutaba de admirarlas desde su posición, en fin, jamás sabré la verdad de esa parte.
Como cada año, llegaron las lluvias, y las aguas caen, mojan todo y si llegan a mojar lugares con inclinaciones elevadas estas se acumulan y forman ríos que bajan con una velocidad considerable. Esto ocurre año con año en la inmediaciones del plantel CCH-Naucalpan, pues está ubicado en un cerro.
Entonces, el lugar, el hogar de esta persona, se volvió, húmedo, con rios adyacentes que corrían sin que nada los detuviera. Por la manera en que estaba ubicada su pequeña morada, era lógico que le tocaran los mojones de pies, pues si bien estaba resguardado dentro de su carpa, su colcho, parecia esta algo húmedo a veces.
Llego julio. Y llegaron las vacaciones de verano, esta persona tuvo menos gente a quien pedirle dinero: la zona solo está viva con las escuelas, sin ellas es un lugar muy desolado, y casi silencioso, si no fuera por la avenida ruidosa que le dá forma a el lugar.
Los vecinos de la zona son los que le dieron, me imagino yo, lo necesario para vivir esas fechas, hasta que llegó agosto y con ello los alumnos a sus escuelas y a lo que llamamos, “normalidad” o “cotidianidad”. Y aquí viene lo triste…
Un dia que pasé por ahí temprano, no lo ví pidiendo dinero tan temprano, como era su costumbre. En lugar de eso, lo vi , muy rapido, acostado en su colchón, con la postura de lado, como duerme una persona norma. Eso fue en la mañana, al mediodía cuando iba de regreso a mi casa y pasaba por ahí de nuevo, lo vi en la misma postura, durmiendo de lado.
En la tarde noche que volví a pasar por el mismo lugar, ya no estaba, en su lugar había mucha gente y una patrulla con agentes de policía haciendo un reporte. Lo entendí de inmediato, había fallecido.
Tal vez desde temprano, y cuando lo había visto “dormido” tal vez ya no tenia vida, no puedo saberlo. Lo que sí sé, es que a partir de ese día, desapareció la casa de campaña y en su lugar aparecieron unas veladoras. Algunos alumnos de CCH, cuando salían de clase, en la noche, eran quienes se encargaban de prenderlas. Y se quedaban prendidas hasta que se consumian.
También aparecieron algunas pintas en la pared donde estaba ubicada esta persona, leyendas que le deseaban un buen viaje, o que le agradecían las pequeñas charlas que tuvo con estos alumnos. O que le recordaban en su pequeño transito por esta zona.
yo tambien fui invadido por la tristeza un tiempo después. Al pensar en una persona que murió sin nadie a su alrededor, solo, sin nada, pero… no es así con terminamos todos? no sé, al final todo es lo mismo para todos, solo nos vamos, como el se fué.
FIN

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